Tras la polemica surgida hace meses a cuenta de los límites territoriales del barrio de Bolueta, esbozaremos en cuatro líneas el origen y crecimiento de uno de los barrios que marcaron la historia industrial de Bizkaia.
Desde la basílica de Begoña, en lo alto del monte Artágan, hace muchos años se divisaba las tierras pobladas de baserris y huertos del Mahats-Herri, zona rural perteneciente a la república de Begoña. Bajando hacia el rio Nervión por la ladera solo había una zona poblada entre fundiciones y vides, Bolueta. La cual era el paso forzado hacia Basauri, Etxébarri y demás por su puente nuevo.

Zona rural de Mahats-Herri (Begoña)
“De un mundo de huertas, caseríos, txacolís y ermitas, el desarrollo de los años 60 hizo pasar al barrio, a velocidad trepidante, a uno de los espacios de mayor densidad poblacional y urbanística de la villa “.
Antes de este rápido estallido de población, acometido con el único afán de hacinar gente en barrios periféricos de Bilbao, Los barrios de Santutxu y Bolueta habían ido evolucionando a raíz de diversas empresas como la Fundición de Bolueta, La Mina del Morro, fábricas de tabacos, pianos, ladrillos… Estos dos barrios se acercában cada vez más el uno al otro, Santutxu bajaba por antiguas tierras de monjes carmelitas y Bolueta se hacía dueño del cauce derecho del río Nervión hasta lindar con Atxuri. La desaparición de la república begoñesa abrió la puerta a la fusión entre los barrios que a ella pertenecían, haciendo hoy día difícil delimitar la muga.

Explosión demográfica. Años 60.
En años modernos, ambos barrios, acogedores de cientos de inmigrantes castellanos y galegos que se mezclaron con sus euskaldunes pobladores (los cuales nos parieron), habían perdido su identidad rural para convertirse en lo que hoy son. Adjunto un mapa “NO OFICIAL” con el callejero del distrito de Begoña y que “supuestamente” zanja el tema de la muga.

Distrito de Begoña con localizaciones históricas aproximadas.
Y digo “supuestamente” porque reconozco sinceramente que, a mi parecer, ni los más antiguos del lugar pueden delimitar claramente esta invisible línea divisoria. ¿Quién es capaz de decir, sin temor a errar, que el noble y trabajador Grupo Sagarminaga no pertenece a Bolueta? ¿dónde acaba Santutxu behekoa?… Yo no me atrevo a contestar.
Por eso acabo este post haciendo un homenaje a los hitos que marcaron nuestra infancia, manifiesto mi añoranza por las fiestas de Bolueta, donde vimos a Platero y tú y Ke No Falte cuando apenas llenaban una campa de seguidores. Ese astillado tio vivo frente a Iturlan de madera y hierro (solo yo lo recuerdo?). Los putis que poblaban la calle de atrás. La fuente de Ventalcuerno a la que nunca nos dejaban bajar. La parrita donde robabamos tizas. El txino abriendo coches a las cuatro de la tarde con un destornillador. El castillo de la Mina y el Mamut de piedra. El árbol embarazado..
Bolueta bizirik!