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Cine Letón: Retorno a Brideshead (spoilers)

Publicado el 16 Noviembre 2008 by Lete

Vas a asistir con expectación a una de tus óperas favoritas, preparado eso sí para presenciar una versión reducida de la misma con un reparto novel pero prometedor. Te sitúas en tu butaca y comienzas a deleitarte con pasajes y escenarios familiares que ya te cautivaron en una fecha tan lejana como el año 81 en una retransmisión televisiva. Pero a los pocos instantes algo empieza a fallar, y no se trata sólo de la arbitraria selección de escenas, sino de algo más grave… te han cambiado la partitura e incluso los personajes. Desgraciadamente distanciarte del original y concentrarte en la nueva versión es imposible, de modo que prosigues su visionado rumiando tu frustración y esperando que la historia enmiende su derrotero.

En fin… sirva para ilustrar mi experiencia del pasado martes asistiendo a la proyección de “Retorno a Brideshead“, una obra a la que le tengo demasiado respeto como para soportar que la zarandeen y la “revisiten” caprichosamente, tal vez con la vana excusa de adaptarla a los tiempos y público actual. Aunque comprendo la dificultad que entraña la adaptación de tan rica novela (Brideshead revisited, Evelyn Waugh) condensándola en 133 minutos de metraje cuando la magnífica serie de televisión homónima utilizó más de once horas de exquisita precisión británica y fidelidad absoluta al original, lo que no puedo entender es la simplificación de la historia dejándola en un mero triángulo amoroso, donde una de sus partes se convierte en alcohólica al verse frustrada su relación, la otra es una arribista social y la última es una hija tiranizada por una madre poco menos que integrista religiosa. Ni tampoco porqué teniendo un material tan extraordinario entre manos, los guionistas han visto necesario inventar nuevas escenas que además de no aportar a la historia, dejan sin profundidad a los personajes y cambian los motivos de sus acciones.

Es por ello que si has leído la novela de Waugh, o visto la pulida serie producida por Granada, te preguntarás al ver el filme, pero ¿qué hace Julia en Venecia?, ¿a qué viene asimismo incluir esa escena del beso durante el carnaval? ¿por qué se han cortado y tergiversado dos momentos claves de la historia como son primero la conversación de Cara con Charles en Venecia donde se explican las razones de la dipsomanía de Sebastian y el odio de Lord Marchmain por su mujer, y después el diálogo entre Anthony Blanche y Charles en la galería de arte haciendo parecer que éste último es tan solo un trepa? Porque, curiosamente estos dos personajes no ingleses, Cara y Anthony son los que tienen la perspicacia y la distancia necesarias para comprender las claves de esta trama que su autor definió como “la operación de la gracia divina en un grupo diverso pero fuertemente conectado de personajes”.

Tampoco la escena del enfrentamiento entre Charles y Julia frente a la fuente de Brideshead está a mi juicio bien resuelta y ha sido torpemente cercenada, siendo este otro momento que debería desvelarnos los verdaderos móviles de los protagonistas. Lamento igualmente que una de mis actrices favoritas, Emma Thompson, tampoco se vea agraciada con un papel que la haga brillar, mostrando un snobismo que no encontramos en el texto original y un rictus en varias escenas que parece sacado de un cuadro de El Greco, lo cual contrasta con la serenidad que transmitía Claire Bloom al personaje de Lady Marchmain en la serie televisiva.  Lo cierto es que muchas comparaciones de este tipo o quizás todas verían a los actores de la película como bando perdedor. No en vano en la serie podemos disfrutar de artistas como Laurence Olivier, John Gielgud o Jeremy Irons que además reflejan con lealtad el portentoso texto de Waugh, lo que da de verdad su compleja dimensión a los personajes que interpretan.

No obstante, como nota positiva del filme podemos citar su bella factura estética que recuerda a algunas películas de James Ivory, junto con una acertada selección de escenarios y una cuidada ambientación. Seguramente pensaron que sería complicado encontrar una mansión de Brideshead más adecuada que Castle Howard en Yorkshire, así que repitieron en esta impresionante localización que ya utilizó la serie. Igualmente Oxford luce en todo su esplendor pareciendo como escribiera Waugh “exhalar los suaves aires de siglos de juventud”, y las escenas rodadas allí junto a algunas de Venecia son las que más me gustan de la película. Asimismo Ben Whishaw como Sebastian resulta bastante convincente y Matthew Goode es un meritorio Charles Ryder a pesar del alterado papel que le deja el guión.

En definitiva, esta versión cinematográfica de Retorno a Brideshead creo que puede resultar entretenida aunque algo hueca a quienes no conozcan la novela ni la serie de televisión, pero para aquellos que ya las han disfrutado y se siguen deleitando de cuando en cuando con ellas parecerá un intento fallido de recrear una historia que merecía mejor suerte en su paso por la pantalla grande.

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Cantando bajo la lluvia by Letón

Publicado el 03 Noviembre 2008 by Lete

Siempre he pensado que la canción de George/Ira Gershwin “I’ll build a stairway to paradise” es la más optimista y alegre que conozco. Pues además de que su melodía rebosa felicidad, su estribillo nos regala el mejor mantra para los momentos bajos: “me construiré una escalera al paraíso, con un nuevo escalón cada día…”

Aún reconociendo que me es difícil concordar al cien por cien con la vena positiva de la letra, estoy de acuerdo en que el paraíso puede estar a nuestro alcance a veces. Sobre todo si tienes a mano un trozo de felicidad como la película que hoy nos ocupa, “Singing in the rain” (Cantando bajo la lluvia), en mi opinión, el equivalente cinematográfico al genial tema de los hermanos Gershwin. Pues este filme irradia alegría y ganas de vivir como ninguno, resultando un perfecto remedio contra el abatimiento y el desánimo como concordaba el bueno de Woody Allen en “Delitos y faltas“. Conjuga además grandes artistas en el cenit de sus carreras (Kelly, O’Connor, Reynolds), con magníficas escenas de baile impecablemente coreografiadas y rodadas, estupendas canciones, y decorados de ensueño como sólo MGM en su época dorada era capaz de facturar. Más que un gran musical, se podría definir como “El Musical“.

De verdad que entiendo a todos aquellos a los que algo les chirría por dentro con la sola mención de este género. Pero el negarse la visión de este gran clásico por ese prejuicio, quizás motivado por haber visto algún mal musical que otro, sería como no aceptar la invitación a presenciar un Inglaterra-Francia en Twickenham por la simple razón de que no te gusta el rugby. La sola interpretación de los himnos compensaría el desplazamiento, por no hablar de la pasión en las gradas o el ballet rocoso y viril que estas dos naciones despliegan anualmente en sus épicos encuentros del 6 naciones.

Pues del mismo modo, es difícil encontrar un duelo a más alto nivel del que libran Gene Kelly y Donald O’Connor en esta película. Sus dos números individuales han pasado a la historia del cine entre los más antológicos jamás realizados. Os aseguro que no me puede el deseo de apoyar al menos conocido de los dos, pero lo cierto es que siempre acabo viendo más veces el “make them laugh” de O’Connor:

que el “singing in the rain” de Kelly:

En fin, gustos a parte, no se pueden dar más nobles intenciones. El uno tratando de hacernos reír, y el otro escenificando lo atolondradamente feliz que uno se puede sentir al estar enamorado (eso dicen). O’Connor demostrando un talento cómico inigualable y un despliegue de facultades atléticas que nos hacen intuir su origen de familia de acróbatas, versus Kelly el mayor genio masculino de la danza en el cine junto con Fred Astaire, haciendo una exhibición inaudita de talento y gracia, cuyo esfuerzo coreográfico le valió figurar en los créditos como co-director de la película junto a Stanley Donen. De verdad que ambos actores se ganaron el sueldo. No en vano se comenta que Donald O’Connor debió guardar reposo durante tres días después de acabar el rodaje de su escena…

Otro de los atractivos de esta cinta estriva en el hecho de ser una de esas películas que nos muestran “el cine dentro del cine” recreando con mucho humor lo que supuso para actores y estudios el paso del cine mudo al sonoro. Con escenas hilarantes como la del primer día de rodaje con la nueva “tecnología” que deja casi para el frenopático al director del mismo. O los esfuerzos de la estrella Lina Lamont, la guapísima Jean Hagen por adaptar su estridente voz a las exigencias del nuevo medio.

Y en definitiva lo que sigue haciendo grande a esta película es que no ha perdido ni un ápice su capacidad para animarnos, hacernos reír y olvidar durante un rato nuestras agobiantes rutinas. Su visionado es una auténtica delicia, un verdadero escalón hacia el cielo…

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Senderos de gloria (1957) Stanley Kubrick

Publicado el 07 Agosto 2008 by Lete

El tiempo hace estragos, es indudable. Sin embargo, reconforta comprobar que hay constantes en nuestra vida que permanecen invariables como si fueran el numero Pi, inmutables en su grandeza, o que incluso parecen mejorar sensiblemente con el paso de los años como si descubriéramos en ellas nuevos valores más allá del 3,1416 con el que nos habíamos contentado en un principio. Pues confrontados a una obra de arte como la que hoy nos ocupa en épocas sucesivas de nuestra vida, nos es grato comprobar que la emoción producida en su primer visionado permanece intacta, y que además seguimos encontrando en ella nuevos elementos que nos enriquecen a nivel intelectual y humano, lo cual, sinceramente, está al alcance de muy pocas películas.

Hablamos hoy de la obra de un Stanley Kubrick con 29 años, que ya había dirigido otra obra maestra el año anterior, el clásico de cine negro “Atraco perfecto” (The killing) y que filmaría inmediatamente después una de las mejores películas de romanos de la historia: “Espartaco” (el maestro no repetía género) y me resulta curioso después de meditarlo, darme cuenta que son estas obras tempranas mis filmes favoritos de Kubrick, con la excepción de 2001 por supuesto. Digo esto sin querer restar valor a ninguna de sus obras posteriores, pues una cinta menor de este genio nacido en Nueva York (para mí Full Metal Jacket por ejemplo lo es) ya les hubiera gustado a muchos advenedizos realizarla en el cenit de su creatividad.

Porque una película de Kubrick es siempre algo especial, por su visión única y su talento para mostrarnos una historia con una perfección clínica que no hay que confundir con frialdad, demostrando un dominio absoluto de su profesión de auténtico orfebre y un interés casi enfermizo por los más mínimos detalles de sus obras.

Esto está presente en grado superlativo en Paths of Glory en un trabajo impecable tanto tras la cámara como en la escritura de parte del guión, basado en un libro de Humphrey Cobb que narra una historia terrible, que tenía que ser contada con agallas, sin paños calientes. Y es así, con concisión, sin detalles superfluos como nos conduce durante la carnicería que supuso la enquistada guerra de trincheras en la 1ª Guerra Mundial a través del frente franco-alemán, a un proceso aberrante contra tres soldados que son acusados de cobardía frente al enemigo para cubrir las miserias de sus abyectos mandos, quienes moviendo desde sus lujosos “chateaux” sus peones en el tablero del conflicto con cínico desprecio, habían planteando una ofensiva suicida y absurda para calmar a la opinión pública.

Y resulta espléndida esta doble visión alternada ora de la clase dirigente ora de la soldadesca como si de aquella estupenda serie británica “Arriba y abajo” se tratara. Pues nos muestra la distancia sideral de dos estratos que en vez de vasos comunicantes son más bien un terreno de experimento de los unos para los otros. Y muchísimos de los personajes que tú y yo nos encontramos en nuestra vida cotidiana están ahí presentes en ambos microcosmos: el arribista, el pelota despreciable, el simple, el cobarde… pero me quedo con el práctico y cínico personificado en el General George Brulard, el magnífico Adolphe Menjou quien se sale literalmente de la pantalla y el idealista y honesto Coronel Dax (Kirk Douglas) quien consigue dar una perfecta réplica a su superior en una interpretación antológica. Para mí ésta es la verdadera batalla decisiva, la que debe librar la decencia y humanidad de Dax contra la despiadada practicidad de Brulard capaz de viviseccionar vidas humanas del colectivo que dirige con fría precisión. Su “duelo” final presenta la clave de la película.

Destacaré también otros tres momentos favoritos en un filme repleto de ellos: el consejo de guerra con un speech desgarrador del defensor Dax, la larga secuencia de los condenados avanzando hacia el patíbulo, y en fin, no descubro nada, la secuencia final que ha hecho correr ríos de tinta merecidamente y que es capaz de poner un nudo en la garganta hasta a un auténtico pedernal emocional como el que suscribe. La actriz que canta por cierto, Christiane Kubrick, se convertiría en la mujer del director y permaneció con él hasta el final de los días del genio norteamericano.

Coincido con lo que he leído a cuenta de la opinión del propio Kubrick sobre el tema de la película, no catalogándola como antibelicista, sino como anti-autoritarista. En mi opinión si hay un concepto que deja claro esta cinta es que el ser humano no está capacitado ni para dirigir una comunidad de vecinos, y mucho menos el destino de miles de vidas ajenas especialmente cuando las “virtudes” que adornan a muchos dirigentes son la ambición, el hambre de poder y el desprecio por el semejante.

Después de lo dicho entenderéis porqué me producía tal respeto este filme que he debido reunir el coraje suficiente para estar a la altura de las circunstancias, pues me veía en la obligación moral de intentar despertar un interés irreprimible en aquellos que no han tenido la fortuna de ver aún esta película, de modo que al concluir la lectura de esta humilde reseña SALGAN CORRIENDO A HACERSE CON EL DVD… pues os lo aseguro, es de visión IMPRESCINDIBLE.

Momentos:

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Banda Sonora Horizontes de Grandeza (spoilers)

Publicado el 08 Julio 2008 by Lete

En un ranking oficioso de las mejores bandas sonoras de películas del oeste, colocaría la que hoy nos ocupa en lo más alto, superando incluso a la de “Los siete magníficos”. Quizás me deje llevar por lo mucho que me gusta esta película, que catalogaría de dimensiones épicas, tan grandes como las que anuncia su título “The big country”, o en español “Horizontes de grandeza”. Aunque aislando la música de las películas, no creo que llegara a una opinión diferente.

Por cierto, olvidaos de romanticismos, aunque no vamos a negar que la historia de amor tiene un enorme peso en este filme, pero el hilo conductor del mismo es el descarnado odio entre dos veteranos patriarcas del viejo oeste, egoístas, rencorosos y altivos que tras arrastrar a sus respectivos clanes a una auténtica guerra abierta por el agua para sus ganados, deciden poner fin a sus desavenencias en un legendario duelo final en el “Cañón Blanco”. Las interpretaciones de ambos contendientes, Burl Ives (Rufus Hannassey) y Charles Bickford (Major Henry Terrill) son antológicas, con momentos sublimes, como la interrupción de la fiesta del Mayor Terrill a cargo de su némesis, el orondo R. Hannassey, que se presenta en solitario portando un rifle y vestido de ganadero en plena faena para destrozar la elegante celebración de su oponente. En esta escena saltan auténticas chispas, es como el choque de dos pesos pesados, demostrando que la fuerza de un gran texto junto con una poderosa interpretación, produce un efecto tan impactante como el de la más conseguida escena de acción.

Pero bueno, me estoy desviando. Como diría Paco Umbral, yo he venido aquí a hablar de mi libro, vamos que mi intención con este post era recordar la maravillosa banda sonora de Jerome Moross, que nos cautiva desde esa destellante entrada en el primer fotograma de la película acompañando a una diligencia que atraviesa esa enormidad de país al trote de los caballos, con esas ruedas que echan humo, en unos deslumbrantes títulos de crédito diseñados por el maestro Saul Bass. Pero en este caso, recordando al excelso Billy Wilder, no se trata de lo mejor de la película, sino que ésta no para de crecer hasta su desenlace.

Tal vez el oeste nunca fue como nos lo pinta esta película, pero la verdad nos da igual. Como le escuché alguna vez a Pumares, en el Oeste si la leyenda superaba a la realidad, se escribía la leyenda. De modo que, ¡viva la ficción hollywoodiense! , que nos enganchó para siempre con un género puramente americano como es el western, y que de paso nos ha permitido conocer talentos como el del brillante músico al que hoy pretendíamos hacer un modesto homenaje.

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Momentos grandiosos del cine: Julio Cesar(1953)

Publicado el 24 Junio 2008 by Lete

Julio César (1953), monólogo de Marco Antonio (Marlon Brando) .

Permitidme que os presente hoy uno de esos momentos que, aunque lo he visto docenas de veces, siempre me provoca el mismo subidón en su punto culminante. Por lo que a mí respecta, se trata del monólogo más arrollador de la Historia del Cine, y forma parte además de una magnífica película llena de grandes escenas del maestro Joseph L. Mankiewicz, que volvería a visitar el género diez años más tarde con la superproducción “Cleopatra”, bajo mi modesta opinión no alcanzando el altísimo nivel de la película que hoy nos ocupa “Julio César”, basada en la obra de teatro homónima de William Shakespeare.

“Una de romanos”, como cantara ya hace unos años Joaquín Sabina, pero de las que mereció la pena ir a ver en pantalla grande para no perderse detalle de curtidos actores de teatro británicos como James Mason o Sir John Gielgud (un auténtico especialista shakesperiano), que forjaron su carrera en el West End londinense antes de dar el salto a Hollywood. Y que sin embargo reciben una magistral réplica de un actor nacido en Nebraska y formado en Nueva York en el prestigioso Actor’s Studio, al igual que otros grandes de la talla de Al Pacino y Robert de Niro.

Y es precisamente la combinación del inmenso talento del actor paradigma del método, Marlon Brando, unido al prodigioso texto de Shakespeare la que, del mismo modo que agita a las masas romanas a la rebelión en el funeral de Julio César, nos arrastra como espectadores y nos pone literalmente los pelos de punta. En esta escena, este artista originario de Omaha, es un auténtico torrente, en un principio de rabia contenida contra los “honorables” asesinos de César y finalmente desatada cuando concluye diciendo:

Here was a Caesar…

When comes such anotheeeeeeer?

Lit: Este era un César… ¿Cuándo vendrá otro como él?

Señoras y señores, les dejo con el irrepetible Marlon Brando, éste era un pedazo de actor como la copa de un pino, ¿cuándo vendrá otro como él?

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Cine Letón: BRUCE LEE

Publicado el 11 Junio 2008 by Lete

Te pueden no gustar mucho los toros y admirar a José Tomás, y puedes pasar de las artes marciales y sin embargo ser un fan incondicional de Bruce Lee, pues hay tipos que trascienden a su propia actividad para convertirse en auténticos iconos por su carisma y excelencia en su profesión.

Para mí esto es claro con referencia al artista estadounidense de origen chino que hoy nos ocupa. Sinceramente, aunque como es obvio es una visión subjetiva, no veo a ningún otro especialista en artes marciales metido a actor que siquiera esté a la mitad de la altura de Lee “el pequeño dragón” como se traduciría su nombre del mandarín. Sin dudar de las habilidades técnicas de algunos de sus meritorios continuadores como Jackie Chan, no hay otro que transmita su fuerza y credibilidad ni que haya alcanzado su estatus de fenómeno de masas. Y si las comparaciones son odiosas, pensar que individuos como Steven Seagal le puedan llegar a hacer sombra parece ridículo. Ver las “interpretaciones” que perpetra este personaje te hace desear que algún día llegue un “malo” de la peli y se lo cargue de una vez como el coyote al correcaminos.

Recuerdo que siendo un lechón llegó a mi barrio la moda de los nunchacos probablemente después de disfrutar todos con las birguerías de BruceLee en “Operación Dragón”, considerada por muchos como la mejor película que rodó. Y que los gimnasios de artes marciales estaban muy de moda, pero los que no nos podíamos permitir ni pagar la cuota de admisión, nos conformábamos con fabricarnos unos “luchacos” caseros con un palo de escoba serrado y unos eslabones de cadena y partirnos la cara en el callejón de nuestra casa con o sin cinturón de colores.

Esto no es un hecho aislado, el legado del señor Lee en términos del interés que suscitó por las artes marciales en todo el mundo es incuestionable, y su figura sigue despertando la admiración también de cineastas como Tarantino, quien hizo su homenaje particular de este fenómeno nacido por accidente en San Francisco en su saga Kill Bill.

Os dejo con un video en el que podemos disfrutar de la mayor contribución de Chuck Norris al septimo arte como sparring de nuestro héroe en el Coliseo de Roma. Generalmente es hierático como un poste telefónico, pero aquí está hasta gracioso con ese look años 70 y ese pelo por la espalda. Según va recibiendo la tunda no puedo evitar pensar que se lo tiene merecido por los bodrios en pantalla grande y pequeña que nos ha colado el tipo a lo largo de los años. En cuanto a la exhibición ya desde el calentamiento de Bruce Lee, en fin, no hay palabras…

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Escenarios de cine: Nueva York, GRAND CENTRAL STATION

Publicado el 14 Mayo 2008 by Lete

There’s a black dog on my shoulder again
I’m playing with it but it’s gone to my head
like Carlito’s Way there are no exit signs
freeze me there until I am numb

La magnífica canción de los Manic Street Preachers “Black dog on my shoulder” parece que hace referencia a la depresión en una expresión que se le atribuye a Winston Churchill. Cuando esta bestia merodea y se “sube a la cabeza” nos deja atrapados sin salida, como a Al Pacino en la formidable película de Brian de Palma Carlito’s way (”Atrapado por su pasado“).

Es la historia de un ex-convicto que irremediablemente acaba inmiscuyéndose en asuntos turbios intentando cumplir su sueño de reunir el dinero suficiente para dejar Nueva York y escapar a Bahamas con su chica.

El final de la misma se desarrolla en la gran estación de tren y metro “Grand Central Station“, precioso edificio estilo “Beaux Arts” que ya vimos en otras películas como “Con la muerte en los talones” de Hitchcock. Seguro que recordáis al señor Kaplan escabulléndose de la policía neoyorquina portando unas gafas de sol oscuras. Cuando se dirige al empleado de Información, este le pregunta: ¿Le pasa algo en los ojos? y Cary Grant le responde: Sí, son muy sensibles a las preguntas.

A nivel personal este lugar tiene un sabor especial, pues la primera vez que fui a Nueva York llegué en autobús a esta imponente estación, con un bolsón de los que no tenían ruedas, procedente del JFK. Luego curiosamente hice el mismo recorrido que Matthew Broderick en “El Novato “, cogiendo el metro hasta Washington Square (Greenwich Village) donde comienza la 5ª Avenida y se encontraba mi modesto hotel.

En la película que hoy nos ocupa la Central Station luce en todo su esplendor y es recorrida en todos sus recovecos por Carlito Brigante y sus perseguidores. De Palma se repite un poco recordándonos la famosa escena de las escaleras de Los Intocables de Eliot Ness inspirada en Eisenstein, pero consiguiendo un resultado de considerable mejor factura para mi gusto.

Si un día paras por la Gran Manzana te recomiendo su visita. Una foto frente al reloj de cuatro caras del Hall principal es obligada, mientras observas su techo pintado de estrellas y sus elegantes escaleras de mármol. Si te llega el presupuesto puedes incluso tomarte unas ostras en el “Oyster Bar“…

Versión alternativa: http://www.youtube.com/watch?v=cYyp7qFEkAQ

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Escenarios de cine: ESCOCIA

Publicado el 29 Abril 2008 by Lete

Whisky, gaitas, castillos, lagos, kilts… los estereotipos persiguen a muchas regiones del mundo, en ocasiones reforzados por la visión superficial que el cine americano ha ofrecido de ellas. En este extremo tendríamos películas como “Brigadoon” (1954), que es una amalgama de topicazos escoceses, y también en cierta medida se podrían citar “Inmortales” (Highlander) o incluso “Braveheart”. Pero desde luego lo que no se le puede negar a estas dos últimas es la belleza de los paisajes elegidos para escenificar las aventuras de ambos protagonistas. Y es de agradecer que el cine nos despierte la curiosidad por visitar paraísos en algunos casos cercanos, dotándolos además de un halo de leyenda, que representa para el cinéfilo un valor añadido en su visita.

Citaremos un par de estos lugares en Escocia que recomiendo vivamente y que pudimos ver en las películas “Carros de fuego” e “Inmortales”. Si elijes como primer destino de tu visita escocesa Edimburgo, a mi modesto entender con buen criterio, no estarás muy lejos del primero de ellos. Si te desplazas en agosto, seguramente será un contraste con el bullicio que te encontrarás durante el Festival de Edimburgo. Miles de personas abarrotan las calles presenciando las evoluciones de actores callejeros, gaiteros y cómicos que hacen las delicias de turistas venidos de todos los rincones del mundo. Puedes ver en este link algunas imágenes que ilustran lo que es la capital cultural escocesa en esos días:

http://commons.wikimedia.org/wiki/Category:Edinburgh_Festival

Yo desde luego lo pasé genial allí, pero tan solo fue el comienzo de un gran viaje. Pues mi segunda etapa fue precisamente el plácido y coqueto Saint Andrews, en Fife, que además de ser un pueblo encantador, con una gran historia como atestigua su derruida catedral y su universidad, cuenta con el club de golf más antiguo del mundo y también con la playa que se utilizó en la magnífica película Carros de fuego . Al comienzo de la misma, la cámara avanza en un largo travelling siguiendo a los atletas olímpicos británicos que corren sobre la orilla bajo los acordes del genial tema de Vangelis:

No se puede empezar mejor una película… Por cierto, al final se ve en el vídeo el Royal and Ancient Golf Club, el edificio de la izquierda…

El segundo lugar que recomiendo visitar se encuentra en Las Highlands, en la costa oeste escocesa, destino preferido para los amantes de la naturaleza y el whisky de malta. En mi camino hacia la preciosa isla de Skye, y las destilerías Talisker (si no habéis probado este whisky, no sé a qué estáis esperando, sublime…) me encontré con el castillo Eilean Donan, en un paraje precioso. Formaba parte en la película Inmortales del pueblo del cual expulsan a su protagonista Connor ‘The Highlander’ MacLeod:

http://www.lochduichhotel.co.uk/

Se encuentra en el Loch Duich, no muy lejos de Kyle of Lochalsh. Si os dirigís a la isla de Skye merece la pena la visita.

En fin, sirva esta reseña para demostrar que en Escocia existen más castillos que el de Edimburgo y más lagos que el Loch Lomond o el Loch Ness, lugares que para cualquier visitante (como el que suscribe) son de visita obligada, pero que representan tan solo una pequeña parte de lo que puedes encontrar en ese maravilloso y cinematográfico país.

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Momentos grandiosos del cine: Apocalypse Now

Publicado el 19 Abril 2008 by Lete

Las walkyrias son las nueve hijas ilegítimas del dios supremo Wotan que aparecen en la segunda entrega (La Walkyria) de la grandiosa tetralogía “El anillo del nibelungo” del compositor Richard Wagner. Son fieras guerreras que se saludan como hienas en la excitación de la batalla y su misión en esta parte de la historia es cabalgar sus caballos por los cielos para recoger a los héroes muertos en combate que son dignos de ser llevados al Valhala, donde formarán parte del ejército personal de su padre Wotan.

¿Pero cuánta gente al escuchar el famoso comienzo del tercer acto “La cabalgata de las walkyrias” en vez de visualizar seres mitológicos no tiene flashbacks de helicópteros atravesando el mar y llegando a una aldea vietnamita donde siembran el terror en un despiadado ataque? Yo desde luego me encuentro entre los últimos, ya que descubrí antes a Copolla que a Wagner, y ciertamente no es la primera vez que el cine se apropia de música clásica al punto de hacer popular una obra hasta entonces desconocida para muchos profanos.

Ignoro si en la guerra de Vietnam algún mando chiflado del estilo del Teniente Coronel Hill Kilgore (Robert Duvall….”me encanta oler NAPALM por las mañanas”) realmente utilizó esta táctica de guerra psicológica o debe atribuirse al genio de Copolla el dotar a esta caballería aérea americana de la música más prodigiosa jamás concebida para ilustrar una incursión aérea. La combinación de ambos elementos pone literalmente los pelos de punta y nos demuestra una vez más que la fuerza del cine con mayúsculas estriba en aunar distintos elementos de calidad: música, interpretación, dirección… siguiendo precisamente el concepto wagneriano de arte total.

Y estoy pensando también en el soberbio guión inspirado en la magnífica novela, “El corazón de las tinieblas” de Joseph Conrad, ambientada en los desmanes imperialistas británicos en África durante el siglo XIX, y que es un estudio de la degradación humana que se va haciendo más evidente a medida que el protagonista Marlow se adentra por el río, al igual que el capitán Willard (Martin Sheen) en la película, presenciando la sinrazón del abuso del más fuerte llevado por la codicia, al punto de simpatizar con su objetivo el enigmático Kurtz, quien seducido por la jungla y arrastrado por los horrores que ha presenciado, ha sucumbido a la tentación de convertirse en un semi-dios rodeado de primitivos indígenas en el corazón de la selva.

La recreación del personaje en la película, el renegado Coronel Walter Kurtz, a cargo de Marlon Brando es antológica y sus monólogos han quedado también para la historia… EL HORROR, EL HORROR……..

http://www.youtube.com/watch?v=AGosYIlXdmU

Irrepetible…

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Escenarios de Cine: Monument Valley (Utah-Arizona USA)

Publicado el 09 Abril 2008 by Lete

Si planeáis un viaje por el oeste de Estados Unidos que incluya Las Vegas o El Gran Cañón, no olvidéis este maravilloso parque nacional enclavado en plena reserva de los indios Navajos entre los estados de Utah y Arizona que ha servido de escenario natural para innumerables películas, principalmente del oeste.

Desde el South Rim (borde o ribera sur) del Gran Cañón te puede llevar unas cinco horas llegar a él, mientras que desde el North Rim serán unas 3 horas y media, pero créeme que el desvío merece la pena. La belleza lunar del paisaje es fantástica, pues la acción de la erosión a través de miles de años ha creado formaciones rocosas en tonos rojizos que parecen haber sido cinceladas para deleite del visitante, ofreciendo un precioso contraste con los limpios cielos azules que cubren esta zona semi-desértica.

El valor añadido del lugar para el cinéfilo empedernido es evidente, sobre todo si eres un amante del western. Pues el maestro John Ford adoptó este valle como un símbolo de la conquista del oeste, pero respetando al nativo indio americano por lo que uno de los lugares más emblemáticos del parque se denomina John Ford Point en su honor. En nueve ocasiones este genio de ascendencia irlandesa se trasladó con su equipo a este privilegiado lugar donde le encantaba rodar disfrutando de los grandes espacios abiertos como un auténtico cowboy, acompañado de un grupo de actores y técnicos que repitieron con Ford en innumerables ocasiones formando un auténtico clan.

El paradigma del arte fordiano que más pasiones ha levantado, bajo mi modesta opinión justificadamente, y que fue rodado principalmente en el Monument Valley es la mítica película “Centauros del desierto” que narra la búsqueda de una niña blanca raptada por los indios. Su tremenda fuerza no ha perdido vigencia, y planos antológicos como la escena final siguen cortándonos el aliento. Quienes desdeñan el western como si fuera un género menor deberían echar un vistazo a esta obra de arte absoluta.

En fin, decirte que es una gozada conducir por esas carreteras con rectas interminables que se dirigen al “valle monumento” como si fueras Thelma y Louise y también comentarte que en mi opinión es mejor que te metas por él en tu coche en vez de coger un tour. Es cierto que hay lugares que solo tienen acceso con guía pero merece la pena que vayas a tu aire por el camino de tierra aunque el coche acabe hasta arriba de polvo, para dedicar el tiempo que tú quieras a cada parada.

Os dejo estos enlaces de la wikipedia para que veáis una lista de películas que se han rodado en el Monument Valley, y también disfrutéis de las fotografías que aparecen.

Monument Valley

Y si ya viste el final de “Centauros del desierto” y lo quieres volver a degustar …

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Escenarios de Cine (I) – Costa oeste de Irlanda

Publicado el 13 Marzo 2008 by Lete

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Hace un par de años tuve la suerte de aventurarme por este gran país, si no por su tamaño, sí por lo mucho que ofrece al viajero: historia, naturaleza, un trato muy cordial de sus gentes y también los numerosos sitios que han servido de escenario para grandes películas. De hecho, una de los atractivos que para mí tenía el viaje era precisamente descubrir los lugares que había admirado sobre todo en un par de largometrajes que se cuentan entre mis favoritos de siempre. Me refiero a la película de David LeanLa hija de Ryan” y a la obra maestra de John Ford “El hombre tranquilo”.

Siendo consciente de que debería motorizarme para hacer el recorrido desde Dublín hasta la costa oeste irlandesa me alquilé un Fiat Panda, pues la verdad no estamos para dispendios… y comencé mi visita por el Ring of Kerry, que con razón es una de las zonas de Irlanda más admiradas por sus bellos paisajes, pues allí puedes disfrutar de una sucesión de valles, lagos, bahías, islas y praderas salpicadas de ovejas pastando que te harán reducir tu nivel de estrés al 0. Muy recomendable la visita, así como los acantilados de Moher, en el condado de Clare, que ciertamente imponen a pesar del gentío que allí te puedes encontrar.

Pero de verdad lo que más me gustó del viaje fue el recorrido que pude hacer en la península de Dingle por los escenarios naturales utilizados en “La hija de Ryan”. Acerté alojándome en el corazón de la zona cerca de Ventry, porque además de completar un par de veces todo el recorrido, conté con la ayuda del dueño del B&B que se desvivió indicándome todos los lugares que no fui capaz de encontrar por mí mismo (con la guía del Trotamundos de Irlanda).
Por no extenderme mucho, si algún día vais por allí debéis recorrer la Slea Head Drive que bordea la punta de la península de Dingle. Allí podréis ver la escuela de Robert Mitchum que sigue en pie (tela para encontrarla…) a pesar de ser un “decorado” construido expresamente para la película, la playa de los contrabandistas y finalmente si sigues hasta Inch, la playa por la que la hija de Ryan pasea al principio de la película (www.dingle-peninsula.ie). Son todos parajes muy bellos independientemente de que hayas visto o no este film.

Podéis ver en este enlace algunos de los lugares que os comento:
www.in70mm.com/news/2006/ireland/chapters/story.htm

Mi otra visita obligada fue al pueblo de Cong en el condado de Mayo, más al norte, para deleitarme con los escenarios naturales de una película mítica que valió su cuarto Oscar a quien probablemente es el mayor talento que ha dado la pantalla grande. El maestro Ford trató con mimo esta historia en la tierra de sus ancestros, donde como él, su protagonista un ex-boxeador yanqui regresa a la que fue su pequeña granja irlandesa para dejar atrás su anterior vida.

El pueblo es muy coqueto y podrás descubrir allí casi todos los lugares que aparecen en la película, desde el pub Pat Cohan (cuando estuve yo lo estaban pintando y no se podía entrar) hasta el río, las ruinas de la antigua abadía y también el imponente castillo Ashford donde se alojaron Ford y su equipo durante el rodaje. Es un hotel de super-lujo, pero si andas vivo te puedes colar sin miramientos a primera hora con coche y todo y disfrutar de sus preciosos jardines por los que cualquiera esperaría encontrarse con Ivanhoe o el rey Arturo.

En definitiva, para cinéfilos y no cinéfilos el oeste de Irlanda es un destino muy aconsejable para alejarse del mundanal ruido, donde disfrutarás de bellos paisajes y la calurosa acogida de sus encantadoras gentes.

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CineLeton. Momentos grandiosos del cine. Excalibur (spoilers)

Publicado el 04 Marzo 2008 by Lete

Quiero compartir hoy con todos vosotros uno de esos momentos antológicos en la historia del cine por aunar varios elementos que lo hacen inolvidable. Primero por tratarse del gran final de una excelente película, para mi gusto la mejor sobre la leyenda del rey Arturo, que es narrada a través de la historia de su espada Excalibur y también del mago Merlín, el último de los druidas. Segundo por utilizar maravillosa música clásica que encaja a la perfección con la historia, ilustrando este momento final de manera magistral. Y tercero por una estética crepuscular que captura con un halo épico los últimos momentos de un personaje de leyenda que ha cautivado la imaginación de muchas generaciones.

Para numerosos entendidos el guión de este largometraje basado en “La muerte de Arturo” de Malory, es el más fiel a la leyenda artúrica, y nos lleva por los paisajes de Irlanda donde fue rodada, desde la concepción de Arturo, a su muerte en batalla contra el ejército de su propio hijo Mordred.

En ese punto culminante, Arturo, herido de muerte, ordena a Perceval buscar un lago de aguas tranquilas y lanzar su espada Excalibur en él. Primero Perceval se aleja con la espada y llega hasta un lago, pero es incapaz de arrojarla así que regresa de nuevo a la presencia de su moribundo rey. Entonces le dice que no pudo hacerlo y que Excalibur no puede desaparecer.

Es ahí cuando Arturo le dice: “Haz como te he mandado. Un día otro rey aparecerá y la espada surgirá de nuevo”, entonces la majestuosa música de WagnerLa marcha fúnebre de Sigfrido” comienza un crescendo hasta culminar en una de las estampas más bellas que recuerdo en una película, justo cuando Perceval arroja Excalibur y la Dama del Lago la recoge… entonces el plano se aleja dejándonos ver como la espada desaparece en su mano bajo las aguas con el telón de fondo de un sol rojo que con su ocaso anuncia también la muerte de Arturo.
Sencillamente PRODIGIOSO.

Nadie que haya visto esta película habrá olvidado tampoco la música de Carl Orff en el galope final del ejército de Arturo:

… aunque definitivamente para mí, el momento más electrizante de la misma es el que me ha ocupado hoy en este post. En fin, aprovecho para pediros que comentéis cuáles son para vosotros algunos de esos momentos inolvidables de entre todas las películas que habéis visto… Yo por mi parte otro día seguiré con más, si os parece bien claro…

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CineLeton. Mitos del Cine

Publicado el 19 Febrero 2008 by Lete

Escribe: Leton

Espero que os deleitéis con este video que me ha pasado un amigo. Es un montaje estupendo con las caras de actrices desde los tiempos del cine mudo hasta nuestros días acompañados por la música de la Suite nº 1 para violonchelo de Bach.



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