La actriz norteamericana nacida en Atlanta, Georgia, murió ayer domingo de una parada cardiorespiratoria en Los Angeles a los 32 años de edad.
Según TMZ, la web que también dio en primicia la muerte de Michael Jackson, en contra de los deseos de su marido, el guionista Simon Monjack, se está llevando a cabo la autopsia de Brittany, quien según este medio estaba tomando diversos medicamentos bajo prescripción médica, de los que se descubrieron gran cantidad en su casa después de su muerte. Según fuentes de la investigación policial no hay sin embargo indicios que hagan pensar en un crimen.
Pese a su corta edad su carrera como actriz ha sido intensa y muy diversa, comenzando de niña en el teatro y posteriormente logrando un papel en la serie televisiva Blossom a la edad de 13 años. Pero el personaje que lanzó a esta artista a la fama en su debut cinematográfico fue el de Tai en Clueless, la Emma de Jane Austen trasladada a un instituto pijo de Beverly Hills, en el que la inadaptada Brittany recibe la ayuda de Alicia Silverstone para integrarse en la élite de la popularidad del centro.
Posteriormente Murphy protagonizó películas como 8 Millas (con Eminem), Uptown Girls o Sin City, además de poner su voz a Luanne Platter en la serie de animación de la Fox, el Rey de la colina. Últimamente, según TMZ, fue despedida de su último filme “The Caller”, aparentemente por resultar problemática en el rodaje.
Personalmente la recordaré por su papel en Clueless, una comedia fresca y sin muchas pretensiones de esas que empiezas a ver sin grandes expectativas y que te sorprende positivamente por su simpatía y sencillez. Gracias a un buen guión y también a una elección de actores muy acertada, sobre todo en sus dos protagonistas femeninas, este filme consigue hacer sonreír en ocasiones y entretener en poco más de hora y media, siguiendo la transformación de Brittany de paria social a chica popular. Su actuación es notable y sin duda contribuyó a hacer de esta cinta una película de culto.
Lamentamos la pérdida de esta actriz a una edad tan temprana, hasta siempre Brittany.
Tradicionalmente, el pueblo vasco ha sido viajero y aventurero, llegando a los confines del mundo en su deseo de descubrir nuevos horizontes. Aunque también conviene no olvidar que los vascos han emigrado a multitud de países obligados por circunstancias y tiempos poco favorables, llevando su cultura y costumbres, y también recibiendo las influencias de aquellos países en los que se asentaron, enriqueciéndose así en el proceso. Globalizar puede por tanto rimar con integrar y compartir sin que esto necesariamente signifique perder tus huellas de identidad en el intento. Un exponente de este sincretismo cultural integrador es este bilbaíno de pro, rekaldetarra y athletictzale, un músico de reconocido prestigio internacional que no ha perdido su esencia ni el contacto con sus raíces pese a sus colaboraciones con colegas de profesión de todo el planeta, encuadrados ya no solo en la música folk celta cuya afinidad es evidente, sino también en la denominada world music o incluso el rock y el jazz.
Confieso que empecé a prestar atención a este virtuoso a raíz de la publicación de su disco Bilbao 00:00 h. que compré por curiosidad y en el que descubrí joyas como el que es mi tema favorito del disco, “Sodade” cantado por la mágica voz de Dulce Pontes, en el que Kepa demuestra una sensibilidad y maestría de su instrumento portentosas. Varios discos de oro e incluso un Grammy después, este gran divulgador de la cultura vasca, al que además tengo que agradecer que haya puesto mi barrio en el mapa,
no ha perdido su curiosidad ni su espíritu aventurero, viajando por medio mundo en busca de esas voces y sonidos que han tomado forma en un nuevo trabajo que se llama KALEA. Permitidme que copie-pegue la información que aparece al respecto de este nuevo CD en su página oficial:
El próximo 24 de noviembre se pone a la venta KALEA, el nuevo disco de Kepa Junkera cuya presentación tendrá lugar el 19 del mismo mes en Bilbao. Es la segunda parte de la trilogía que comenzó hace un año con ETXEA.
En esta ocasión Kepa Junkera ha viajado al continente americano para encontrarse y grabar con multitud de artistas que han interpretado en euskara algunas de las mas bellas canciones tradicionales vascas. En total 82 artistas entre cantantes y músicos de 11 países diferentes como Chile, México, Colombia, Argentina, Guatemala, Perú, Uruguay, Cuba, Venezuela, Brasil o Nicaragua. Cantantes como Juanes, Lila Downs, Pablo Milanés, Ximena Sariñana, Abel Pintos, Adriana Varela, Georgina Hassan, Hilda Lizarazu, Juan Carlos Baglietto, Liliana Herrero, Liliana Vitale, Pedro Aznar, Sandra Milhanovich, VITICUS, Fabiana Cozza, Fabio Caddore, Ivan Lins, Kadu Viana, MAWACA, NAMBUZIN, Renato Bráz, Vander Lee, BARBATUQUES, Patricia Sosa, León Gieco, Manuel García Herrera, Jorge Villamizar, Ele, Eme, Gerardo Alfonso, Mayito, Martha González, Miguel Inzunza, Susana Baca, Pamela Rodríguez, Nora Sarmoria y María Márquez y músicos de la talla de Lito Vitale, Celso Duarte, Leonardo Amuedo, Carlinhos Antunes, Armando Marçal, Da Lua o Ernesto Snajer entre muchos otros han colaborado en este disco que es fiel reflejo de un proyecto que traspasa las barreras de un idioma ancestral.
KALEA contiene 24 canciones en un doble CD que se publicará en un formato de lujo incluyendo un extenso libreto con textos, comentarios de cada canción y letras en euskara y castellano.
Espero querido Kepa que se venda como rosquillas… Y no puedo concluir el post sin desear también que algún día acaben de cuajar entre la afición de San Mamés los temas que seguramente con mucho cariño al club de tus amores, recopilaste en el “Athletic Bihotzez”. GU ERE BAI HARRO…
Hay versiones y versiones. Por ejemplo, seguro que ni los fans más recalcitrantes de BobDylan le reprochan a Jimi Hendrix haber versioneado el “All along the watchtower”, quien me atrevo a decir, elevó el tema a otra dimensión (esa segunda entrada de la guitarra, Dios…). Y hay bandas de homenaje prescindibles, pero hay otras que nos hacen el gran favor de trasladarnos a una época prodigiosa en la música con tremenda calidad y fidelidad absoluta a los originales. Este es el caso de “The Musical Box”, una banda tributo de los fabulosos Genesis, uno de los mejores grupos de la historia, así, sin chorradas, y punto pelota. Pues qué otra cosa se puede decir de un conjunto que aunó los talentos de los miembros principales: Peter Gabriel, Tony Banks, Mike Rutherford, Anthony Phillips, Steve Hackett y Phil Collins.
Magníficos compositores todos ellos como lo atestiguan sus carreras en solitario, y tremendos instrumentistas como demostraron en estudio y en directo en su época gloriosa de los 70. Con montajes originales e innovadores, con la teatralidad de Gabriel, y con las exigencias instrumentales de temas como “Supper’s ready” de más de 20 minutos. Por tanto la tarea de homenajearles no estaba a la altura de cualquiera, pues se requería por lo menos tres grandes músicos para dar la réplica a los virtuosos Banks, Hackett y Collins a la batería (¡y Bill Bruford!) y dos buenos vocalistas para encarnar a Gabriel y Collins con voces similares (Rutherford es más sencillo de emular). Y aunque la tarea parecía difícil este grupo canadiense nacido en 1993 para conmemorar los 20 años del Selling England by the poundconsiguió semejante hazaña. Quienes hemos tenido la suerte de verlos en directo y somos fans acérrimos de los míticos Genesis damos fe de su perfección instrumental y su precisión en recrear la ambientación, vestuario, iluminación e instrumentos originales (mellotronincluido). La sensación al comenzar el concierto de viaje en el tiempo es completa y resulta un excepcional sucedáneo para aquellos que esperamos una reunión de los auténticos Genesis que nunca acaba de suceder. Todavía recuerdo con emoción el comienzo de su último concierto en el Kursaal con el “Watcher of the skies”… el que estaba en el séptimo cielo era yo .
Por ello, para fans de los mejores Genesis, un muy recomendable concierto nos espera el 1 de Diciembre en el Kursaal (Sala de cámara), San Sebastián. En concreto, en esta ocasión recrearán el primer disco tras la marcha de Peter Gabriel, “A Trick of the Tail“, que es una magnífica obra aunque no esté a la altura del Foxtrot o el Selling England. La lista de temas que tocarán es la siguiente:
DANCE ON A VOLCANO
THE LAMB LIES DOWN ON BROADWAY
FLY ON A WINDSHIELD
CARPET CRAWLERS
CINEMA SHOW
ROBBERY, ASSAULT AND BATTERY
WHITE MOUNTAIN
FIRTH OF FIFTH
ENTANGLED
SQUONK
SUPPER’S READY
I KNOW WHAT I LIKE
LOS ENDOS
IT/WATCHER OF THE SKIES
Músicos:
AS TONY BANKS; DAVID MYERS
AS BILL BRUFORD; GREGG BENDIAN
AS PHIL COLLINS; DENIS GAGNÉ/MARC LAFLAMME
AS STEVE HACKETT; FRANÇOIS GAGNON
AS MICHAEL RUTHERFORD; SÉBASTIEN LAMOTHE
Como véis se alternan también temas previos a la marcha de Gabriel, reproduciendo de forma fidedigna lo que fueron los conciertos de la época, todo ello con la bendición de Tony Banks y Mike Rutherford como muestra el vídeo que aparece en la página oficial de The Musical Box. Si podéis conseguir entradas no os lo perdáis…
Ese magnífico trovador moderno que es IanAnderson, cantaba ya hace unos años un temazo titulado: “Life’s a long song” que concluía diciendo: “But the tune ends too soon for us all”. Que traducido sería: “La vida es una larga canción, pero la melodía termina muy pronto para todos nosotros”. O como decía el tango de Gardel “Volver”, veinte años no es nada… lo cual es una verdad impepinable, pues las últimas dos décadas han pasado como si fueran un estribillo… Y parece que fue ayer cuando salió al mercado un disco prodigioso procedente de esa ciudad que no ha cesado de generar fenómenos musicales (Oasis, The chemical brothers, The Smiths y un largo etc), y que por aquel entonces se la conocía como “Madchester”. Era el apogeo de la cultura clubbing en locales como el Haçienda, famoso por sus “rave parties” donde se podía escuchar un nuevo estilo de rock alternativo que surgió de la fusión de indie rock, rock psicodélico y música dance. La película 24 hours party people, nos abre una puerta para descubrir aquella época, y entender cuál fue el caldo de cultivo que generó numerosas bandas exitosas como Joy Division o Happy Mondays.
Sin embargo, de todos los que poblaron aquella corte, quienes se convirtieron en auténticos reyes fueron un grupo que reunió los talentos de cuatro chavales de Manchester, cuyo núcleo duro, Ian Brown (voz) y John Squire (guitarra), amigos del instituto, recibieron el apoyo y buen hacer de Mani (bajo, actualmente en los Primal Scream), y Reni (batería, considerado el mejor de su generación). Esta formación definitiva comenzó a dar muestras de la magia de la que eran capaces juntos con temas como el maravilloso “SallyCinnamon”, al que seguiría otro auténtico himno generacional con toques psicodélicos y pleno de energía positiva “ElephantStone”, que llegó definitivamente al gran público y demostró lo que era ya capaz de producir esta banda. Estos y un montón de temazos más (…Standing here, Going down para completar el poker de ases) los puedes encontrar en el disco recopilatorio “The Complete Stone Roses” que es una joya de tal calibre que merecería otro post completo.
Pero el que hoy nos ocupa no le va a la zaga como lo demuestran la cantidad de galardones y reconocimientos recibidos. Aunque es bien cierto que no siempre ésto es una garantía de calidad, la unanimidad de un montón de distintos medios nos indica en este caso que estamos hablando de un disco excepcional. Baste esta cita de NME para observar dónde colocan algunos críticos esta obra.
Y en definitiva, la efemérides de los 20 años de su publicación se conmemora con 3 ediciones especiales de este álbum debut de Stone Roses, remasterizado por el propio Ian Brown y su productor original John Leckie:
Special Edition (1CD)
Re-mastered original album plus bonus track Fool’s Gold 9:53 (full length version)
Legacy Edition (2CD & DVD)
Re-mastered original album, The Lost Demos album + live in Blackpool DVD.
Deluxe slipcase, hard-backed book packaging 28-page booklet including comments from Ian Brown, Reni, Mani, John Leckie, liner notes by John Robb + previously unseen photos of the bandCollector’s Edition (3CD, 3LP,DVD, USB, Book, 6 Art Prints)
Collector’s Edition (3CD, 3LP,DVD, USB, Book, 6 Art Prints)
A super deluxe 12″ album folder, slipcased with embossing and gold foil.
Wrapped in classic John Squire artwork throughout.
Includes the re-mastered album, re-mastered Extras (including all AA’s and B Sides) PLUS album of lost demos (including one previously unheard track, Pearl Bastard)
3 x 180 gsm heavyweight vinyls.
DVD of the legendary Blackpool gig from 1989, plus 6 promo videos
Lemon shaped USB containing all audio, previously unseen John Leckie home video footage of the recording of Fools Gold, promo videos, ringtones, wallpapers AND 5 previously unheard ‘Backwards’ tracks.
48-page bound book, crammed full of unseen photos and brand new notes from the band, John Leckie, those involved 20 years ago and high profile fans of the album telling their stories of it, including Noel Gallagher, Mark Ronson, Tim Burgess, Bobby Gillespie and many more.
6 x 12″ John Squire single art prints of I Wanna Be Adored, She Bangs The Drums, Elephant Stone, Fools Gold, I Am The Resurrection & Made Of Stone.
Pues robándoles el título a uno de sus grandes temas “This is the one” para los fans incondicionales de los Roses y una buena opción de descubrirlos para aquellos que aún no hayan disfrutado de su magia. Lástima que la historia durara tan poco, pues una banda como esta debería haberse retirado como mínimo con una decena de cd’s (originales) a su nombre. En fin, veinte años, un suspiro…
Al igual que el curso escolar regresa por estas fechas el maestro del sarcasmo, el cinismo y la mala uva, aderezado como siempre con genialidad, intuición y perspicacia que sin embargo rara vez le hemos visto aplicar en un ejercicio de introspección. Así, con escasa autocrítica y ningún propósito de enmienda el malévolo House ha ido recorriendo temporadas entreteniéndonos con su constante recelo del semejante (“todo el mundo miente”), incapaz de establecer relaciones amorosas duraderas y estirando hasta el infinito la paciencia y el aguante de todos los que le rodean, especialmente el del único amigo real que tiene, el pobre Wilson.
Acrecentando su ego resolviendo complejísimos enigmas médicos para satisfacer su curiosidad como móvil, más bien que demostrando interés por sus pacientes, ha conseguido sin embargo atraparnos en esa singular maraña que forman sus relaciones con su entorno un tipo cuyas disfunciones afectivas y acerbo ingenio constituyen precisamente la clave de su encanto. Todo el crédito por tanto al creador del personaje (DavidShore) y a quien tomó la decisión de contratar a Hugh Laurie para el papel principal, pues el actor británico borda su parte y es uno de los principales atractivos de la serie. Igualmente el equipo de guionistas merece también mención especial, pues seguir “alimentando al monstruo” durante cinco temporadas de forma exitosa es ya un logro en si mismo.
Pero hete aquí, que un tour de force tras otro, especialmente cuando acaba una temporada y empieza otra, los dueños de los derroteros del cáustico doctor han decidido dar una nueva vuelta de tuerca al personaje mostrándonos que es capaz de reconocer su vulnerabilidad y aceptar la ayuda profesional de los responsables del psiquiátrico en el que ingresó en el último episodio de la sesión anterior. Esa aceptación de que algo está roto en su persona (de ahí el título del capítulo) que es gradual a lo largo del episodio, le lleva, más allá de desintoxicarse de su adicción al Vicodin, a someter su orgullo al tratamiento de su némesis, el director del hospital psiquiátrico Dr. Nolan. Pero hay más cambios que son palpables ya desde el principio, pues el tema inicial de MassiveAttack es sustituido por el “No surprises” de Radiohead que acompaña a House en la agonía de su desintoxicación y nos introduce en un recorrido de hora y media en la que pasa de médico a paciente fuera de su entorno habitual, el hospital Princeton‑Plainsboro. Además todo su equipo y personajes regulares en la serie, a excepción de un cameo de Wilson, no aparecen en “Broken” lo cual ciertamente es un riesgo.
El episodio, o quizás deberíamos decir telefilme por contenido y metraje, se podría haber titulado “House vuela sobre el nido del cuco” pues las analogías con la magnífica película de Milos Forman son numerosas. Así, haciendo de McMurphy, House asiste a las sesiones de terapia de grupo, al tiempo de recreo jugando al basket y trastorna la vida de todos los pacientes con su consabida anarquía y desprecio por las normas. Pero su tratamiento de choque resulta ser la relación que entabla con Lydia, una visitante con acento alemán que acude regularmente a ver a su cuñada, una interna que lleva diez años sin hablar y también su deseo inagotable de curar a un enfermo que casi acaba con la vida de éste. En ese punto de inflexión comienza el camino de redención de House, cuando debe empezar a confiar en la gente, reconocer sus errores, ser capaz de disculparse y seguir adelante sin obsesionarse con ellos.
La interpretación de Laurie a lo largo de todo el telefilme me parece brillante mostrando toda clase de registros, y Andre Braugher como el Dr. Darryl Nolan le da una réplica magistral. También me encantó la naturalidad de Franka Potente en el papel de Lydia, por destacar a algunos de los protagonistas dentro de una buena actuación del resto del reparto. En cuanto al visionado de “Broken” el doble episodio resulta muy entretenido e interesante en su línea argumental, (no llegaría a decir sin embargo como he leído por ahí que se trata del mejor que se haya rodado hasta la fecha) abriendo nuevas posibilidades al personaje principal que será curioso ver como se desarrollan en lo sucesivo. Igualmente me fue agradable comprobar que no eché de menos a ninguno de los colaboradores habituales de la serie (incluída Cameron ).
Sin embargo me queda la duda de si el intento de humanización de House es motivado por un deseo de revitalizar una fórmula que se ve agotada, o se trata de una estrategia calculada consistente en seguir aportando nuevos matices a la personalidad de uno de los tipos más complejos que nos ha regalado la pequeña pantalla. Eso si la sonrisa maliciosa de Laurie al final del episodio no significa que engañó a todo el mundo y con sus artimañas consiguió su propósito de escapar del psiquiátrico… En cualquier caso será un placer seguir viendo esta nueva temporada del narcisista, personal, e intransferible doctor en medicina diagnóstica Gregory House…
Andaba yo el otro día viendo la cadena de vídeos musicales VH1 con cierta expectación pues justo cuando me conecté se acercaba el top 5 final de las cien mejores canciones de los 90. Aún con las reservas obvias se entiende, ya que se trata de una cadena donde prima la música comercial, me picó la curiosidad de saber cuáles eran consideradas las cinco mejores canciones de los 90.
Y como era de esperar fue un poco decepción ver algunas de las elegidas, especialmente la número dos, un tema, nada más y nada menos que de las Spice Girls. En cuanto a la posición de honor, sorpresa, sorpresa… “Losing my religion” de REM. En fin, robándole la frase a Lou Reed, no se fueron por el “lado salvaje” de la vida en la elección. Ignoro porqué sin embargo el top 100 de los años noventa que se encuentra en su página web, no coincide con la lista que yo pude ver, quizás pertenece a alguna votación posterior, igualmente populista. Tal vez algún lector amable me lo pueda aclarar. Aunque en esta última el número uno lo ocupa un título de Nirvana “smells like teen spirit”, que es sin duda un temazo.
Pero el caso es que me hizo pensar en cuál sería mi lista. Han pasado un número de años razonables para mirar con cierta perspectiva a esa década, y el tiempo es el test definitivo que realiza la criba separando la escoria de las pepitas auténticas que pasan a la categoría de clásicos y valen su peso en oro. Si posees un disco que tiene diez o más años y sigues disfrutando de él a menudo, seguramente es porque en verdad tiene calidad y te sigue emocionando, no tan solo porque te abra una puerta a la nostalgia.
Con vuestro permiso voy a aplicar ese criterio para confeccionar mi lista. Todos los temas que he incluido los escucho a menudo, y en el caso de dos de los grupos alistados, se encuentran además entre mis grupos favoritos de siempre. Me refiero a Radiohead y The Stone Roses. Advierto también que he querido juntar una lista accesible, “mainstream” dirían algunos, pero no con los temas más trillados (bueno, alguno lo es), para no turraros con algunos de mis héroes de los 70 que todavía seguían vivitos y coleando en los 90. Otro día hablamos de los Bowie, Genesis, Yes, Jethro Tull, Pink Floyd etc. Los elegidos por tanto, son más representativos de esta década, y también resultarán más familiares para la mayoría.
Quería hacer una lista de tan solo diez, pero luego me he dado cuenta de que dejaría fuera bastantes joyas a fuerza de afinar. Al final me he parado en veinticinco, pero la lista se puede seguir ampliando. De momento queda como sigue:
1 Radiohead – Let down. El tema que más me emociona de toda la década. A partir del minuto 3:40 es un auténtico arrebato. GRANDES.
2 The Stone Roses – Good times. Squire (guitarra) está desatado en este tema. Su solo lo habría firmado Jimmy Page. Una auténtica descarga de adrenalina. Potentísimo.
3 Smashing Pumpkins – Tonight tonight. Tremendamente emocionante también. El final con un hilo de voz de Corgan me pone los pelos de punta.
4 Rammstein – Engel. Como lo solían presentar en Radio 3, la marcialidad de Rammstein…Contundencia pero con gran calidad. El alemán es la lengua perfecta para este grupo por razones obvias.
5 Rage against the machine – Wake up. Si esto no te despierta, háztelo mirar. Igual tu problema es similar al del niño del “Sexto sentido”. Demoledor. Gran colofón a una estupenda película también, The Matrix, que la incorporó a su banda sonora.
6 Nirvana - Smells like teen spirit. Una auténtica revolución, y un gran tema. Aportando tremenda frescura con un estilo sombrío.
7 Radiohead – No surprises. No es una sorpresa que siendo uno de mis grupos favoritos incluya otra canción de ellos. Un himno.
8 Jeff Buckley – So real. Su voz era un milagro que se desvaneció demasiado pronto. Mi canción favorita de su primer disco “Grace”. Ese segundo “I love you…” es un auténtico pellizco en el corazón… grandioso tema.
9 Massive Attack - Unfinished Sympathy. Esta canción crea un perfecto ambiente envolvente, pero además su línea melódica y la vocalista están a la altura, manteniendo la intensidad hasta el final. Adoro ese estribillo… Like a soul without a mind, in a body without a heart, I’m missing every part…Una joya.
10 Third eye blind – How’s it gonna be. Este tema sube y sube en decibelios y no decae ni un ápice. La mala leche generada por una ruptura amorosa parece que tiene la culpa, si hacemos caso a la letra… Valió la pena el mal trago. Para liberar tensión cantándolo según lo escuchas. Temazo.
Con relación a los cortes soy más frecuentemente víctima que verdugo, pues lo que me suele suceder es que la velocidad de reacción de mi cerebro ante la posibilidad de una réplica cortante a alguien que te lo está pidiendo a gritos es tirando a escasa, encontrándome más bien en el grupo de esos que instantes después se van comiendo la cabeza pensando, “a este tío le tenía que haber dicho esto o aquello…”, tarde colega…, se escapó el tren… Por eso no dejo de admirar a aquellos que son capaces de improvisar una contestación definitiva dejando con dos palmos de narices al receptor de la misma, y con una cara de satisfacción al imitador del doctor House, que ni el malicioso médico televisivo podría imitar. Ciertamente algunas de las que os voy a presentar hoy son un poco bestias, pero creo que vienen a cuento por ponerles en algunos casos a ciertos personajes en su sitio, o directamente por tener bastante gracia en otros.
- La primera anécdota la protagoniza un amigo, que como seguramente preferirá permanecer en el economato, le llamaremos Joss. En una reunión social reciente, un ínclito, el típico pelma que encima siempre se caracteriza por estar en medio, se cruzó con nuestro apreciado colega, así que Joss le espetó al plasta en cuestión:
“A ver Julián (nombre falso) haz el favor de sentarte y quitarte de en medio, siempre igual…” a lo que el otro le contestó: “Sí, tranquilo ya me siento, que no le quiero hacer sombra a la mierda…”, dicho además con toda cordialidad y una sonrisa en la boca… En fin, jaque mate…
- En otra ocasión me encontraba en un bar donde nos solíamos juntar con la gente de una empresa vecina, cuyo jefe era el típico sobrado de Bilbao centro, más chulo que un ocho y que solía dejar pasta en el establecimiento, por lo que el dueño le hacía la pelota de una forma descarada y torpe. El camarero en cuestión que además se caracterizaba por redondear a su favor algunas veces las cuentas, en su línea rosquera habitual le dijo un día a su querido cliente: “Hombre, P…, vaya pedazo de Audi que te has comprado, jeje, que, ¿ya me lo dejarás algún día no?”
A lo que el otro, mirándolo de costado como no prestándole mucha atención le dijo:
“¿A ti?, pero si tú no llegas a los pedales…
Me tuve que apartar a un rincón para reírme a gusto porque me empezaba a caer un lagrimón por la mejilla…
-Hace ya unos años, me contaron que un colega extremeño estaba visitando a unos vecinos de la misma región pero que vivían como él en Bilbao. La escena fue la siguiente: estaba la abuela sola cuidando del nieto, y por lo visto la pobre señora llevaba horas intentando que el alimaña de niño de 8 años o así se despegara de la televisión donde estaba haciendo destrozos por alguna galaxia lejana con su juego de la playstation. El diálogo fue como sigue:
“A veeee, Vitoo, has el favó de decille argo ar Joselín que yeva ahí 3 horas jugando con la pleisteision. ¡Tú desgrasiaaao, (al nieto), atiende a lo que te va desir er Vitooooo!!!!!
El Vito, le dice: “a ver Joselínnnnnn, no seas malooooo, hasle caso a la agüelaaa… deja ya el juego ese y ponte a haser los debereeees…”
Después de lo cual el Joselín dejó de mirar a la pantalla, y clavó la mirada por unos instantes en el Vito escrutándole como si fuera Terminator buscando una respuesta en el disco duro, y ni corto ni perezoso el mocoso le soltó:
“tu cáyate la boca CARACULOOOOOOO”…
Angelitos del señor…..
- Como colofón os citaré otro momento triunfal de una conocida que resultó ser mucho más inteligente de lo que su interlocutora se pensaba. Se trata de una chica con el síndrome de Down que por aquel entonces ya llegaba a la edad adulta. Por eso una persona cercana le dijo:
¡Hombre Sarita (nombre falso), que estás hecha una mujer… Ya dentro de poco te tocará trabajar, ¿eh?…
A lo que la otra le respondió: Yo no voy a trabajar, ¡¡¡que soy mongola!!!
La preguntona en cuestión se quedó con la boca abierta hasta que llegó a su domicilio…
En fin, espero que ningún colectivo se sienta ofendido por estas anécdotas si son culpables de alguna incorrección política, y aprovecho para pediros que comentéis algún momento similar que vosotros hayáis vivido si os parece bien…
Franz Liszt definió el segundo movimiento de la sonata nº14 para piano “Claro de luna” de Beethoven como “una flor entre dos abismos”. Me pregunto si acaso estirando la metáfora se podría describir la canción que hoy os presentamos como una bella flor entre abismos de hormigón, represión e intolerancia. Pues es difícil expresar de forma más desgarradora el sufrimiento y la soledad de héroes anónimos encarcelados y torturados a manos de miserables gobiernos opresores, que coartan libertades y cercenan los derechos del individuo.
En concreto los hechos que tocaron la sensibilidad de Gabriel e inspiraron este maravilloso tema se remontan al infame régimen del general Pinochet que derrocó a Salvador Allende y comenzó un reinado de terror cuyo golpe de estado y primeros días fueron magníficamente plasmados en la película “Missing” de Costa-Gavras. Las sobrecogedoras imágenes del Estadio nacional de Chile nos ofrecen un atisbo de lo que pudo suponer la marcial maquinaria militar chilena en esos primeros días de acoso, arresto, tortura y asesinato de miles de compatriotas ideológicamente nocivos para el nuevo régimen.
Tal vez uno de los más famosos fue el malogrado cantautor Víctor Jara, quien fue detenido y llevado a ese estadio (actualmente llamado Víctor Jara en su honor), donde fue torturado durante horas, se le arrancó la lengua, machacaron sus manos a culatazos de pistola y finalmente se le acribilló a balazos. Destrozado, como el pobre Manuel de su conocida canción “Terecuerdo Amanda“, su cuerpo fue arrojado a unos matorrales cercanos a un cementerio.
Nos podemos por tanto imaginar la emoción de los 75.000 espectadores chilenos reunidos años después en ese mismo estadio en 1990 durante el concierto de Amnistía Internacional “Un abrazo a la esperanza”, cuando el propio Gabriel describió en castellano cuál había sido la inspiración que le había llevado a escribir “Wallflower“, que a continuación interpretó junto al grupo chileno Inti Illimani. Pues las conmovedoras estrofas finales del tema siguen poniendo un nudo en la garganta de cualquiera con un mínimo de sensibilidad, pero especialmente en las de aquellos que han sufrido en sus carnes el terror y la intolerancia:
Hold on, you have gambled with your own life
And you face the night alone
While the builders of the cages
They sleep with bullets, bars and stone
They do not see your road to freedom
That you build with flesh and bone
Though you may disappear, you’re not forgotten here
And I will say to you, I will do what I can do
Aguanta, te has jugado tu propia vida / y te enfrentas a la noche solo / mientras los constructores de las celdas / duermen con balas, barrotes y piedra / ellos no ven tu carretera a la libertad / que tu construyes con carne y hueso…
Aunque puedas desaparecer aquí no te olvidamos / y te digo: haré lo que pueda hacer…
Hiciste mucho, mi muy admirado Gabriel… Una canción prodigiosa musical y líricamente, intensa como pocas, que comienza en una celda claustrofóbica acompañando a un héroe anónimo y nos lleva a través de su sufrimiento al convencimiento de que un espíritu libre podrá ser abatido pero no subyugado ni olvidado. Esa bella flor mantenida entre muros trascenderá los esfuerzos de sus captores por ocultarla y silenciarla. Sin duda un pujante mensaje de esperanza escrito por un personaje realmente comprometido y solidario, y por lo que a mí respecta, uno de los mayores talentos musicales del pasado y presente siglo.
Me encanta este pequeño ensayo de Edgar Allan Poe titulado ‘Music‘:
When music affects us to tears, seemingly causeless, we weep not, as Gravina supposes, from ‘excess of pleasure’; but through excess of an impatient, petulant sorrow that, as mere mortals, we are as yet in no condition to banquet upon those supernal ecstasies of which the music affords us merely a suggestive and indefinite glimpse.
Amen. Como no quiero hacer un pobre intento de traducción literal (perdonad pero no lo he encontrado en castellano) tan solo diré que la esencia del texto apunta a la emoción profunda que provoca la música llegando a derramar lágrimas de tristeza por ofrecernos tan solo unvislumbre de éxtasis celestiales que aún no estamos en disposición de disfrutar. No sé si se puede expresar de manera más bella la capacidad de la música de arrebatarnos a una condición que prácticamente no es humana en una especie de epifanía como quizás ningún otro arte consigue.
Por supuesto no diría que cualquier música encaja en esta categoría, pues como seguramente te pasa a tí, tengo archivada en mi mente distintas músicas para distintos momentos y aquellas pocas con el poder de transmitir emociones tan intensas están reservadas para días o instantes especiales. Principalmente porque las atesoras cuidadosamente sin querer derrocharlas temiendo tal vez que pierdan su magia por desgaste.
Aquí cada uno podría citar su panteón particular de momentos musicales sublimes que te provocan el éxtasis que expresaba tan poéticamente Poe, y al que suscribe se le ocurren unos cuantos, entre los que figurarían obras como: La noche transfigurada de Schoenberg, el cuarteto para cuerda 131 de Beethoven, el lied “Der Nussbaum” de Schumann, el “GoodFriday Spell” de Parsifal (Wagner), el Rondo K.511 en la menor de Mozart… o el que ilustra el vídeo que os presento hoy, el Preludio de la Suite Nº 6 para violonchelo de Bach que es un auténtico caleidoscopio de riqueza melódica y energía positiva que te arrastra con tremenda fuerza como un remolino ascendente a cotas de felicidad sin par. Por lo que a mi respecta la apoteosis total se produce si además el intérprete es Yo Yo Ma con su Stradivarius legado por Jacqueline du Pré, aunque claro ahí ya entran los gustos personales…
En cualquier caso es el intérprete que os presento hoy para que juzguéis vosotros mismos, y de paso aprovecho para pediros que aportéis vía post o comentario esos momentos musicales que vosotros catalogaríais de únicos, o si lo queréis de forma más rimbombante, como auténtico patrimonio cultural de la humanidad. Gracias por vuestra atención.
El adjetivo “espectacular” ha perdido un poco su fuerza debido a un uso excesivo y exagerado del mismo. Y como ya no transmite lo que debería tenemos que añadir otros calificativos a lugares como el que os presentamos hoy, el Pulpit Rock en Noruega, un paraje único y majestuoso, de los que con toda justicia están en la lista de parajes más increíbles de la Tierra que no deberías dejar de visitar antes de pasar a mejor vida.
Si tienes la suerte de llegar arriba y encontrarte con poca gente podrás disfrutar de la calma y belleza natural de un lugar que todavía no ha sido alterado por el hombre y que ofrece un panorama esplendoroso y sobrecogedor de esos que sitúan al ser humano en su insignificante dimensión. Añádele a esto las sensaciones fuertes que puedes recibir en este promontorio que a modo de tampolín se halla colgado ante un abismo de 607 metros sobre el Lysefjord al que te puedes asomar como se ve en el video de youtube sin barrera alguna que te lo impida. Huelga decir que se han producido algunos accidentes mortales como nos advirtieron en el albergue antes de comenzar la subida. Acercarte al borde del precipicio sin embargo es inevitable hasta donde tu prudencia o la falta de ella te permita.
Si algún día te aventuras por ese maravilloso país no te lo pierdas. Se encuentra a 66 kilómetros de Stavanger y tienes un coqueto aunque sencillo alojamiento en la base de la excursión. Es un albergue llamado Preikestolhytta. Allí te despertarás oyendo los cencerros de las ovejas que andan pastando cerca del lago donde da comienzo el sendero que te sube hasta el Pulpit. Como indica el enlace de la Wikipedia la ascensión puede llevarte unas dos horas, hora y media para senderistas en plena forma o gente de Bilbao como fue nuestro caso . El recorrido es igualmente precioso con vistas espléndidas que son un agradable anticipo de lo que te espera en la cumbre.
Cierro el post con el vídeo que más me ha gustado de los que he encontrado del Prekestolen y que no podía estar mejor acompañado musicalmente. Se trata de un extracto de Peer Gynt del músico noruego Grieg. E igualmente incluyo una foto que hice desde un lado del Pulpit en la que se me ocurrió añadir la parte de mi anatomía que se observa para darle perspectiva a la toma. Espero que os agraden.
Por aquí ya declaré en su día mi admiración por Bruce Leecomo artista y fenómeno mediático. Y dado su carisma no es de extrañar que publicistas de todo el mundo hayan explotado este filón “resucitándonos” de cuando en cuando a este fenómeno para proyectar la imagen de sus productos. En este video que os presentamos hoy podemos contemplar la última campaña montada a través de este fuera de serie del Nokia N96 edición Bruce Lee, aunque en este caso la resurrección no es completa ya que es evidente que no se trata del auténtico BL si no de un meritorio imitador que podría ganarse la vida en el circo con este tipo de actuaciones. Juzgad vosotros mismos:
Os confieso que últimamente tengo un secreto antiestrés que de momento sigue funcionando, y es cantar el estribillo de Lollipop pues es una de esas canciones desenfadadas y naifs que parece quitarte veinte años de encima llevándote al país de las piruletas como si fuéramos Dorothy en El mago de Oz. Si pudieran ser así las cosas en la vida real…
Lo cierto es que te puedes explicar la existencia de este tema cuando indagas un poco en la vida de su cantante y compositor, MIKA. Este artista libanes nacido en Beirut en 1983 de padre norteamericano y madre libanesa, tuvo que huir con su familia por la guerra primero a París, luego a Chipre y finalmente a Londres. Allí encontró muchos problemas de integración en la escuela agravados por su dislexia, por lo que se refugió en la música aprendiendo canto con una profesora rusa de ópera. Estuvo meses sin ir a la escuela, pero concentrarse en la música dio sus frutos consiguiendo trabajar como contratenor a la edad de 15 años. Así que no es de extrañar su tono inocente e infantil en algunas de sus composiciones al igual que su voz en falsete que le ha llevado a ser comparado con Freddie Mercury.
Su primer disco “Life in cartoon motion” (2007) contiene unas cuantas joyitas, como “Grace Kelly” o “Big Girl” (un himno antidepresivo para las gorditas) así como “Lollipop” (piruleta) que os presentamos aquí. Sin complejos, intentadlo, aquí tenéis el estribillo:
Vas a asistir con expectación a una de tus óperas favoritas, preparado eso sí para presenciar una versión reducida de la misma con un reparto novel pero prometedor. Te sitúas en tu butaca y comienzas a deleitarte con pasajes y escenarios familiares que ya te cautivaron en una fecha tan lejana como el año 81 en una retransmisión televisiva. Pero a los pocos instantes algo empieza a fallar, y no se trata sólo de la arbitraria selección de escenas, sino de algo más grave… te han cambiado la partitura e incluso los personajes. Desgraciadamente distanciarte del original y concentrarte en la nueva versión es imposible, de modo que prosigues su visionado rumiando tu frustración y esperando que la historia enmiende su derrotero.
En fin… sirva para ilustrar mi experiencia del pasado martes asistiendo a la proyección de “Retorno a Brideshead“, una obra a la que le tengo demasiado respeto como para soportar que la zarandeen y la “revisiten” caprichosamente, tal vez con la vana excusa de adaptarla a los tiempos y público actual. Aunque comprendo la dificultad que entraña la adaptación de tan rica novela (Brideshead revisited, Evelyn Waugh) condensándola en 133 minutos de metraje cuando la magnífica serie de televisión homónima utilizó más de once horas de exquisita precisión británica y fidelidad absoluta al original, lo que no puedo entender es la simplificación de la historia dejándola en un mero triángulo amoroso, donde una de sus partes se convierte en alcohólica al verse frustrada su relación, la otra es una arribista social y la última es una hija tiranizada por una madre poco menos que integrista religiosa. Ni tampoco porqué teniendo un material tan extraordinario entre manos, los guionistas han visto necesario inventar nuevas escenas que además de no aportar a la historia, dejan sin profundidad a los personajes y cambian los motivos de sus acciones.
Es por ello que si has leído la novela de Waugh, o visto la pulida serie producida por Granada, te preguntarás al ver el filme, pero ¿qué hace Julia en Venecia?, ¿a qué viene asimismo incluir esa escena del beso durante el carnaval? ¿por qué se han cortado y tergiversado dos momentos claves de la historia como son primero la conversación de Cara con Charles en Venecia donde se explican las razones de la dipsomanía de Sebastian y el odio de Lord Marchmain por su mujer, y después el diálogo entre Anthony Blanche y Charles en la galería de arte (en la película) haciendo parecer que éste último es tan solo un trepa? Porque, curiosamente estos dos personajes no ingleses, Cara y Anthony son los que tienen la perspicacia y la distancia necesarias para comprender las claves de esta trama que su autor definió como “la operación de la gracia divina en un grupo diverso pero fuertemente conectado de personajes”.
Tampoco la escena del enfrentamiento entre Charles y Julia frente a la fuente de Brideshead está a mi juicio bien resuelta y ha sido torpemente cercenada, siendo este otro momento que debería desvelarnos los verdaderos móviles de los protagonistas. Lamento igualmente que una de mis actrices favoritas, Emma Thompson, tampoco se vea agraciada con un papel que la haga brillar, mostrando un snobismo que no encontramos en el texto original y un rictus en varias escenas que parece sacado de un cuadro de El Greco, lo cual contrasta con la serenidad que transmitía ClaireBloom al personaje de Lady Marchmain en la serie televisiva. Lo cierto es que muchas comparaciones de este tipo o quizás todas verían a los actores de la película como bando perdedor. No en vano en la serie podemos disfrutar de artistas como Laurence Olivier, John Gielgud o Jeremy Irons que además reflejan con lealtad el portentoso texto de Waugh, lo que da de verdad su compleja dimensión a los personajes que interpretan.
No obstante, como nota positiva del filme podemos citar su bella factura estética que recuerda a algunas películas de James Ivory, junto con una acertada selección de escenarios y una cuidada ambientación. Seguramente pensaron que sería complicado encontrar una mansión de Brideshead más adecuada que Castle Howarden Yorkshire, así que repitieron en esta impresionante localización que ya utilizó la serie. Igualmente Oxford luce en todo su esplendor pareciendo como escribiera Waugh “exhalar los suaves aires de siglos de juventud”, y las escenas rodadas allí junto a algunas de Venecia son las que más me gustan de la película. Asimismo Ben Whishaw como Sebastian resulta bastante convincente y Matthew Goode es un meritorio Charles Ryder a pesar del alterado papel que le deja el guión.
En definitiva, esta versión cinematográfica de Retorno a Brideshead creo que puede resultar entretenida aunque algo hueca a quienes no conozcan la novela ni la serie de televisión, pero para aquellos que ya las han disfrutado y se siguen deleitando de cuando en cuando con ellas parecerá un intento fallido de recrear una historia que merecía mejor suerte en su paso por la pantalla grande.