Hace un par de años tuve la suerte de aventurarme por este gran país, si no por su tamaño, sí por lo mucho que ofrece al viajero: historia, naturaleza, un trato muy cordial de sus gentes y también los numerosos sitios que han servido de escenario para grandes películas. De hecho, una de los atractivos que para mí tenía el viaje era precisamente descubrir los lugares que había admirado sobre todo en un par de largometrajes que se cuentan entre mis favoritos de siempre. Me refiero a la película de David Lean “La hija de Ryan” y a la obra maestra de John Ford “El hombre tranquilo”.
Siendo consciente de que debería motorizarme para hacer el recorrido desde Dublín hasta la costa oeste irlandesa me alquilé un Fiat Panda, pues la verdad no estamos para dispendios… y comencé mi visita por el Ring of Kerry, que con razón es una de las zonas de Irlanda más admiradas por sus bellos paisajes, pues allí puedes disfrutar de una sucesión de valles, lagos, bahías, islas y praderas salpicadas de ovejas pastando que te harán reducir tu nivel de estrés al 0. Muy recomendable la visita, así como los acantilados de Moher, en el condado de Clare, que ciertamente imponen a pesar del gentío que allí te puedes encontrar.
Pero de verdad lo que más me gustó del viaje fue el recorrido que pude hacer en la península de Dingle por los escenarios naturales utilizados en “La hija de Ryan”. Acerté alojándome en el corazón de la zona cerca de Ventry, porque además de completar un par de veces todo el recorrido, conté con la ayuda del dueño del B&B que se desvivió indicándome todos los lugares que no fui capaz de encontrar por mí mismo (con la guía del Trotamundos de Irlanda).
Por no extenderme mucho, si algún día vais por allí debéis recorrer la Slea Head Drive que bordea la punta de la península de Dingle. Allí podréis ver la escuela de Robert Mitchum que sigue en pie (tela para encontrarla…) a pesar de ser un “decorado” construido expresamente para la película, la playa de los contrabandistas y finalmente si sigues hasta Inch, la playa por la que la hija de Ryan pasea al principio de la película (www.dingle-peninsula.ie). Son todos parajes muy bellos independientemente de que hayas visto o no este film.
Podéis ver en este enlace algunos de los lugares que os comento:
www.in70mm.com/news/2006/ireland/chapters/story.htm
Mi otra visita obligada fue al pueblo de Cong en el condado de Mayo, más al norte, para deleitarme con los escenarios naturales de una película mítica que valió su cuarto Oscar a quien probablemente es el mayor talento que ha dado la pantalla grande. El maestro Ford trató con mimo esta historia en la tierra de sus ancestros, donde como él, su protagonista un ex-boxeador yanqui regresa a la que fue su pequeña granja irlandesa para dejar atrás su anterior vida.
El pueblo es muy coqueto y podrás descubrir allí casi todos los lugares que aparecen en la película, desde el pub Pat Cohan (cuando estuve yo lo estaban pintando y no se podía entrar) hasta el río, las ruinas de la antigua abadía y también el imponente castillo Ashford donde se alojaron Ford y su equipo durante el rodaje. Es un hotel de super-lujo, pero si andas vivo te puedes colar sin miramientos a primera hora con coche y todo y disfrutar de sus preciosos jardines por los que cualquiera esperaría encontrarse con Ivanhoe o el rey Arturo.
En definitiva, para cinéfilos y no cinéfilos el oeste de Irlanda es un destino muy aconsejable para alejarse del mundanal ruido, donde disfrutarás de bellos paisajes y la calurosa acogida de sus encantadoras gentes.






